Hojeando unas páginas de historia (2014)

 

 

entre las estampitas de santos

y lo que se enfanga burdo y esdrújulo,

nos enseñan las vocales y las nubes;

así, comiendo oposiciones de un lado y otro,

empezamos a chocarnos con las piedras

 

hasta que un día alzamos un astrolabio

y buscamos, en cajones, agrias y febriles

las “grandes” páginas de nuestras

madres, y caemos ahí donde está

el suicidio de una emma que pervive,

el crimen que nos traspasa las pupilas

 

pero ahí, en esa misma emma,

si uno se acerca bien, llegamos a oír

la carencia que rebasa a todo sexo,

la nebulosa de una sed invariable,

hecha de tantos muros e imaginería,

que quizás sea lo mismo que decir

 

el aleluya que nos rebasa el cuerpo:

una campana, un paso o un instante

de una grieta que esparce pura lava, y crece madura […]

 

aunque para tocar esa melodía de plata

no solo oímos

también cavamos por años el imperio del silencio

 

 

(Abril, 2014)

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